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Víspera del Abismo

Mirada

Sigues ahí, te intuyo, como el mar que se presiente cuando el aire se vuelve húmedo.

Estás cerca, pero cada vez hay más distancia de las puntas de mis dedos hasta tu pelo...

Ahora me sorprenden lágrimas que se funden en la orilla de tu playa, en la misma arena donde fui feliz.

La misma arena que ya no reconoce mis huellas.

Ahora es inalcanzable incluso el recuerdo de tus ganas, y no logro encontrar paz, ni en mí, ni fuera de mí.

Y tras los párpados de ausencia siento que no estás, y se deshacen tus contornos en mi memoria.

Me quedo sola y a oscuras.

Es una oscuridad que me he ganado a pulso. Quizás por mis errores, quizás por mis aciertos.

Ahora sólo me queda la mirada líquida que me dedicabas, clavada en mi vida como deliciosa estaca en el corazón, que me libera de condenas absurdas...

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Invisible

Invisible

Es una mañana cualquiera, de un día anodino, pero soleado y el mar parece observarme a mí, en vez de permanecer impasible e inmenso ante mis ojos que pretenden bucearlo a ciegas.

Hoy he despertado con una sensación distinta.

Hoy siento la  ausencia por primera vez.

Hoy el vacío es palpable.

Antes no dolían los agujeros del alma... será que me estoy haciendo mayor y empiezo a sentir el reúma en las fisuras en un corazón descuidado y húmedo.

Hoy siento el silencio por primera vez.

En el espejo empiezo a desaparecer.

Me miro las manos, y apenas queda nada de mis dedos. Hoy no me puse el anillo que me regalaste...

La ausencia se hace dueña de mí, con imperiosas ansias de amante primeriza. Me vacía los brazos, los hombros, el pecho y cada cabello...

Mantengo la mirada fija en el espejo, escrutando mi propia expresión de incredulidad y tristeza.

No siento miedo.

La paz de lo invisible, de aquello que no ofende porque no lo ves, me penetra como humo en el aire.

Lo único que me inquieta es no recordar. La desmemoria de lo inexistente.

Ahora ya es imposible hallarme, porque me voy alejando de mí misma, y de todo lo que conozco, de todo lo que asusta, de todo lo que me eleva al éxtasis.

Ahora soy imperceptible, diluída en la nada, en lo profundo del olvido.

 

In Loving Memory

In Loving Memory

Te he visto, entre los setos y casas victorianas, entre las sombras perezosas del Barrio Inglés, y he sentido el dolor del espejismo, aprisionándome el alma...
Te he visto,  esperándome detrás de la pequeña capilla, lánguida y enferma por el paso inmisericorde del tiempo,... y he oído tu risa a través de sus ventanas, tan rotas como yo,...
Te he visto, reflejado y sereno, en el agua roja, como mi sangre, derramada sobre mis recuerdos, y el veneno pudriéndome los zapatos, hasta herirme los pies.... mientras me mirabas impasible al alejarme, para dejarte atrás,....
Te he visto, entre los nichos y las enredaderas de nuestro pequeño cementerio, el mismo que asaltamos como niños impacientes, y te percibo entre las cruces de silencio que me abrazan sin tocarme, sintiendo la mano fría del abismo que se cierne sobre lo que creía amar...y era parte de mí, como una prolongación cruel de absurda y mágica infancia a destiempo...
Te he visto, con los ojos llenos de perdón, y con los labios llenos de cordura y palabras amables,...
Te he visto, te he visto,.... en esta noche sin aire, donde no había movimiento, sólo mi sueño, que cruza el mar, profundo mar a oscuras, hasta llegar a tí, y besarte los ojos, para que no sufras, y reconfortarte el corazón, si te hiciera falta...
Y he comprendido, que hay cosas que tienen menos arreglo que la muerte, porque al morir, nos purificamos, pero al vivir en desarraigo, nada ni nadie nos ha de perdonar,... esa será la condena que tengo que arrastrar,...
Sólo espero que tú también me veas a mí, como alguien que te quiso, por encima de la locura o la cordura, y que los malos deseos no llegan a nada.... ya los sufro en la piel, como lluvia ácida contaminante, día a día, y me van minando.... no quiero eso para tí.
Sólo quiero saber que todo pasó, para tí y para mí, y que esos recuerdos, pueden guardarse, imaginarse, amarse, más allá de nosotros, más allá del corazón del cielo y de la tierra, más allá de dos células más del engranaje éste de la vida, que somos tu y yo.

SUEÑOS

Es inquietante descubrir cómo la fuerza onírica es capaz de cambiarnos el sentido de las cosas, y la visión de la realidad que nos rodea. ¿Quién no se ha despertado a veces, con otra sensación, otra forma de entender un asunto o de mirar a una persona concreta, después de un sueño revelador?

También es significativo que a veces no recordemos los sueños, y éstos caigan en el abismo del olvido absoluto, enterrados por las vivencias del día siguiente, y de la vida en general. Pero a veces también nos empeñamos en olvidar a la fuerza un sueño que nos perturba, porque tememos saber cosas que preferimos seguir enterrando. Quizás sea más cómodo seguir adelante sin hacer caso a lo que nos dice nuestra mente.

Lo que está claro es que si prestarle más atención a los sueños formara parte de nuestros hábitos socioculturales, y los analizáramos de manera cotidiana, tal y como nos disponemos a desayunar, o a calzarnos para salir a la calle, quizás actuaríamos de manera diferente, o quizás no, nunca se sabe, pero lo que es seguro es que seríamos más sabios, o más locos...

Las convenciones de nuestra organizada vida, manejada por los demás, nos empujan a una ceguera de los sentidos inaudita, y muchas veces llega a límites insospechados. Estamos inundados por lo que nos inyecta nuestro pequeño mundo, y cuando soñamos, nos liberamos de lo que nos ahoga.

Muchas veces soñamos con lo que deseamos, y sabemos cómo conseguirlo, o como asumir que no podremos tenerlo. También soñamos que caemos, que no podemos movernos, y ésto no es más que una señal de alarma, como cuando el cuerpo nos pide alimento, y envía señales que martillean nuestro estómago, y sentimos hambre.

La mente, y a fin de cuentas, el alma, también envía señales. Y casi siempre, por miedo, las obviamos, las ignoramos.

Esta noche he vuelto a soñar con el pasado, con páginas que no he cerrado, con asuntos que no he resuelto. Y a veces siento miedo, un miedo atroz a verme perdida entre dudas, ahogada por los miedos.

Me alivia pensar que muchas cosas de las que sueño, no son más que recuerdos, también es posible, sí... pero, ¿y si no lo son?

PALOMITAS POR EL SUELO, EL CINE VACÍO.

 
No sé el rumbo que toman mis decisiones cada día que abro los ojos, y veo el nuevo día.
Me dispongo a vivir, ya que es mi obligación.
Y me visto, cuidadosamente, con el disfraz que me ayuda a dar la imagen de lo que se espera de mí, y calzo mis pies con zapatos cómplices de mis pasos, y salgo, una vez más, a la calle, donde el aire me recuerda que sí, que estoy viva, y que tengo cosas pendientes que hacer, importantísimas, ¿vitales?, no lo sé, pero me arrastran a una rutina absurda que me ciega los sentidos...
Y me cruzo con gente por la calle, gente que no he visto nunca, y gente que veo cada día, y que sigue siendo anónima, como figurantes de mi propia película, y que quizás aparezcan en los créditos finales, pero nunca reparé en ellos...
Y es que me pierdo tantas cosas, por no tener tiempo para prestarles atención...
A veces siento que tampoco presto atención a mi propia existencia, y que también apareceré en los títulos de crédito, al final de la película, cuando ya han encendido las luces, y nadie se fija en la pantalla, y el cine se va quedando solo...
En esos pensamientos me voy sumiendo, mientras invento sonrisas que regalarle a alguien. Me toman por loca. Que poco acostumbrados estamos a que nos sonrían por la calle... que de prejuicios nos tragamos al día. Pero bueno, quiero desatascarme por un día de ideas nocivas, y sentirme diferente, como el resto de la gente que despierta y observa que su disfraz de lunes está sin planchar, y notan que la encrucijada les llama a la reflexión, por un segundo al menos.
Sé que soy una célula más de un organismo ciego, que pugna por sobrevivir, y no tengo más que rendirme a fluir en el pulso de sus venas, sí...
Me niego a convertirme en un cine vacío. Lo quiero a rebosar, oliendo a palomitas.

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VIAJES (septiembre 2006)

 DE SUEÑOS Y VIAJES (PUBLICADO EN LA VOZ DE CADIZ)
Cuando era niña, y no tan niña, soñaba muchas cosas, y entre esos sueños estaba el de viajar por todo el mundo, conocer esos lugares que aparecían en mis películas favoritas, pasearme por aquellos sitios que siempre me impactaron desde las páginas de un libro, o a través de la pantalla del cine o la televisión,...
Y ahora, me he despertado con horror, porque ya no puedo subir al World Trade Center, a divisar la Gran Manzana desde allí, e imaginarme a King Kong aferrado al Empire State, que sigue en pie, como ausente,...
Quizás King Kong se equivocó de edificio y los aviones también,...
Tampoco puedo ser por un ratito aquella dama sureña, Blanche Dubois, ni puedo oir la campanilla de ese tranvía, el Deseo, para dirigirme al barrio del mismo nombre, parido por Tennessee Williams, en su adorada New Orleans,...
Porque ya no hay blues, ni jazz, ni casitas de ladrillo con escaleras de hierro forjado, y no me encontraré en la tierra de Tom Sawyer, nada que se parezca al universo de Mark Twain, sino sólo cadáveres,...
¿Y si quiero emular a Indiana Jones e ir hacia paraísos orientales? A Egipto no, oigo decir que hay atentados,... espero que siga intacto el Valle de los Reyes,...
¿Y a Jerusalén?¿Y a Bagdad? JAJAJAJAJA, qué cinismo, ¿Bagdad? ¿qué piensas encontrar en Bagdad? Desde luego no los tesoros que hablaban de la existencia del Paraíso, ni arpas de oro milenarias,... si esto lo viera Mr. Jones, dejaba de ser ciudadano americano y se iría a vivir a San Fernando y a trabajar al Corte Inglés,...
Bueno, entonces me iré a Indonesia, a probar la auténtica comida thai, y a bañarme en aguas cristalinas y turquesas,... ah, no, las aguas se volvieron grises, y cobraron la forma de un monstruo, mientras yo me comía el turrón de chocolate suchard,...
Entonces me pregunto, ¿seré yo? ¿será que pienso en ir a algún sitio y desaparece? Y prefiero no pensar en Venecia mañana, no vaya a hundirse, ni en la torre Eiffel, no vaya a caerse, porque ayer pensé en ir a Houston, y recorrer Texas, y...
Que va, no me puedo dar tanta importancia,...
Espero que el mundo siga en pie, para seguir soñando, va mi amor para todos los que no pueden escribir chorradas como estas porque a causa de los desastres, lo han perdido TODO.
El mundo está herido, de muerte, y más vale que aún queden tiritas,...

NEONATO

NEONATO

“Ser y no saber nada y ser sin rumbo cierto

y el temor de haber sido y un futuro terror…”

Rubén Darío

            I

De repente, el llanto,

el fluido del mundo.

El aire primero

en los pulmones.

De repente, el miedo,

el temblor del universo

en la voz del alma,

ya despierta.

De repente, el frío,

la incertidumbre,

el saberse vivo,

y solo,

por primera vez.

II

La cuna deshabitada

estrena eternidad, y

siente tu peso,

te abraza,

también decide por ti

como todos.

Abres los ojos,

al dolor del hambre

a la punzante sed,

a la adicción a lo vital.

Llega el síndrome,

la mano de la ignorancia

también mueve tus hilos,

como uno más del guiñol.

Cierras tus recuerdos,

el desmemoriado abismo

se cierne sobre lo que eras

antes, justo antes…

Ya estás listo,

programado.

Como un muñeco más.

SEXO

Dos copas de vino tinto sobre la mesa, reflejan las trémulas llamas de las velas, y el brillo, trémulo también de miradas que empiezan a desconectar del mundo, y de la realidad. Nuestras miradas, sí. Van más allá de la burbuja que supone el salón,... más allá de las paredes, más allá de la ropa, también.

El oro líquido y rojo se abre paso tras besar la copa, y luego los labios ya de par en par para recibir su calor, y fluirnos dentro, y fundirse con la sangre, líquida y roja. Sangre dormida, que empieza ahora a desbocarse, y a golpearnos la razón, con fuerza, embriagando a las neuronas, que se agitan en frenesí sináptico. Empieza la fiesta. Los sentidos florecen.

Te miro, me miras. Te deseo, me deseas. Te quiero, me deseas. Me quieres. Sí. No recuerdo mi nombre, ni el estado de las cosas a mi alrededor. Mi conocimiento se vuelve "TÚ", mi cuerpo se vuelve "GANAS DE TÍ", mis manos a merced de tus movimientos, mis movimientos, a merced de tus manos. Te acercas, como un felino, urgente, pero seguro, excitante, pero en paz, conmigo y el universo.

Dejamos que la naturaleza decida. Y oímos su voz en la respiración, y en el ritmo orgásmico de los latidos que se encargan de oxigenar el amor, para que surja, otra vez, como cada noche en que caemos en brazos del sexo. Amor y sexo, pareja de locos que a veces no se entienden, pero que luchan por no separar sus manos, sus dedos, ni la identidad que los mueve. Seres sexuados, tu y yo, engarzados, como piezas perfectas de un puzzle imposible. Tu lengua, mis pechos, tus hombros, mis piernas, tu pubis, mi cuello ....

Te saboreo, te devoro, te doy la espalda, y aún te siento, dentro, muy dentro,... y vuelvo a tí, y te entregas a mis deseos, y te guío con las manos, te susurro, te beso, te grito en silencio, silencias mis ansias, a base de lluvia, que me empapa, por dentro, por fuera, el alma, y el cuerpo. Es sexo, amor, amor, sexo... no hay más. Pero tan sublime que guía mi vida, y cada contoneo de mis caderas, en mi sentir de mujer, plena, tan bella como tú me haces sentir, máquina perfecta, cuando tú haces que funcione.

Tuya es mi energía necesaria, mía es tu energía, necesaria también, para el placer en cada cosa que emprendes... Dos copas ahora vacías, reflejan envidiosas , nuestro encuentro, porque sienten el olor y el sabor, de sábanas preñadas de vida que arropan el convite del alma que se alimenta del impulso de los miembros...

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